Entrenamiento personalFitnessFríoPérdida grasaRunning

¿Puede el frío ayudarnos a perder más grasa?

By 14/03/2020 marzo 18th, 2020 2 Comments

Durante los últimos años se ha hablado mucho sobre si realmente exponernos al frío podría tener algunos beneficios sobre nuestra composición corporal y sobre nuestra salud.

¿De dónde sale ésta teoría?

Ésta teoría nace de dos descubrimientos:

  1. El descubrimiento de diferentes tipos de tejido adiposo (grasa corporal)
  2. Estudios observacionales en poblaciones que están expuestas al frío como los esquimales que realizan elevadas ingestas de calorías, principalmente de grasa y proteína, mostrando unos índices de sobrepeso muy bajos.

El primer punto es el que ha llamado más la curiosidad al mundo de la ciencia, ya que se pudo descubrir que nuestra grasa corporal además de ser una reserva energética tiene una función que va mucho más allá, y es que, en algunos momentos de la historia, ese “flotador” que mucha gente le llama, te podría salvar la vida.

Es importante saber que nuestra grasa corporal se divide en dos tipos:

BAT (Brown Adipose Tissue o tejido adiposo marrón), cuyo objetivo es producir energía a través del elevado número de mitocondrias que posee, ese elevado número es lo que oscurece este tejido y de ahí su nombre.

WAT (White Adipose Tissue o tejido adiposo blanco) que es la grasa que todos conocemos por tener la función de almacenar la energía.

ADIPOSO Comparacion 300x126

Sabemos a día de hoy que la distinción de éstos dos tejidos no es tan exacta, nos encontramos con una combinación de ambos, que reciben el nombre de “tejido adiposo beige”.

Gracias al descubrimiento del BAT en animales, se abrió una nueva vía de investigación en la obesidad. Se pudo apreciar que, en animales mamíferos, cuando activaban este tejido se producía durante el día un aumento de las calorías gastadas. Es importante saber que en un principio no se tenía conciencia que este tejido adiposo se encontraba en los humanos, hasta que se averiguó gracias a técnicas como la flurodeoxiglucosa (FDG) y la tomografía que es una técnica que se utiliza para la detección de canceres a través de la emisión de positrones. Gracias a esto se pudo apreciar que los humanos disponemos de BAT sobre todo en la zona de los trapecios.

Un dato importante a destacar, es que a medida que crecemos la cantidad de tejido adiposo marrón varía, cuando las personas son de joven edad cercanos a los 20 años disponen de un 50% más de tejido adiposo marrón en comparación con personas de 50-60 años, donde el tejido adiposo marrón es inferior al 10%.

La gran pregunta es, ¿Cómo activamos el tejido adiposo marrón?

Su actividad viene regulada por la adrenalina y la noradrenalina, o, en otras palabras, por el sistema nervioso simpático, actuando sobre los receptores b- adrenérgicos y así produciendo la ruptura de los ácidos grasos almacenados para ser utilizados por la mitocondria. Podemos decir entonces que el principal sustrato energético es la grasa almacenada y los ácidos grasos que circulan por nuestra sangre.

Sin embargo, y a lo que vamos, uno de los factores que producen la activación de esta grasa es el frío, mediante las técnicas citadas arriba (FDG-PET), cuando a voluntarios les sometieron a temperaturas por debajo de los 20ºC durante 2h, se produjo una mayor actividad en la zona supraclavicular y región paraespinal, tal como les voy a mostrar en la imagen a continuación.

Imagen 300x217

Fig 1. Activación del tejido adiposo marrón medido con fluorodeoxiglucosa (FDG) a una temperatura de 27ºC (imagen A) y a una temperatura de 19ºC (imagen B).

Cuando sometemos nuestros cuerpos a una fuente de frío, se produce una vasoconstricción de los vasos cercanos a la piel, esto ocurre con el objetivo de mantener el calor en la zona del Core, mientras que buscamos producir calor contrayendo los músculos (lo que viene a ser “tiritar”) y con la activación del tejido adiposo marrón.

Por lo tanto, todos estos procesos que son procesos costosos energéticamente hablando, incrementarían nuestro gasto calórico diario grasa hasta el punto que sería suficiente para conseguir el déficit calórico y, por lo tanto, incrementar la pérdida de grasa.

Estudios realizados en 1989 por Al Vallerand, se expuso a 7 jóvenes tras un ayuno de 14h a un amiente cálido (29ºC) y un ambiente frío durante 2h (10ºC)

Se pudo apreciar que tras la exposición al frío la temperatura corporal cayó a 3.1ªC y el gasto calórico fue 2.46 veces superior a los que estuvieron en el ambiente cálido.

Lo curioso de todo esto es que los sujetos que estuvieron expuestos al frío la oxidación de carbohidratos incrementó en un 588% y un 63% la utilización de grasa como fuente energía, cosa que no ocurrió con los expuestos al calor, donde la grasa fue el sustrato más utilizado.

2 Tabla Oxidacion 300x217Tabla Oxidacion Carbohidratos Y Grasa 300x215

Fig.2 Influencia de la exposición del calor en la utilización de lípidos y carbohidratos como fuente de energía. La exposición al frío hizo que los sujetos utilizaran una media de 45g de carbohidratos hora mientras que las exposiciones a un ambiente cálido no pasaron de 10g de carbohidratos hora.

De todas maneras, estos resultados hay que interpretarlos con cuidado debido a que la muestra es muy pequeña y la metodología utilizada es algo anticuada para hoy en día.

Estudios posteriores a demostrado que no todas las personas respondemos igual ante el frío, en un estudio realizado por Yoneshiro et al (3) se observó que tras 2h de exposición a 19ºC, solo 27 sujetos (52,2%) mostraron una activación del tejido adiposo marrón.

Esto es de gran interés, porque anteriormente como comentamos en el inicio del artículo, solo teníamos conocimientos de las diferencias en la respuesta al tejido adiposo marrón se debían a la diferencia de edad, lo cual abre la puerta a que no todos perderíamos la misma cantidad de peso.

Para acabar, en uno de los estudios más actuales sobre el tema, de Cara Ocobock en 2016, 50 sujetos sanos y activos se dividieron en grupos, unos en ambiente cálido, otros en templado y otros en ambiente frío.

Captura E1583687969772

En cuanto al gasto en reposo se obtuvo:

Captura 2 300x85

La diferencia fue mucho más clara, cuando había actividad física de por medio:

Captura3 300x82

Hay que destacar que este estudio tuvo dos limitaciones importantes:

El instrumento que se utilizó para medir el gasto en reposo (Cosme k4b2) sobreestima el gasto en reposo, por lo tanto, los valores realmente son inferiores

Y el grupo que realizó las pruebas en el ambiente cálido era relativamente inactivo en comparación con el grupo que, si se expuso al frío, por lo que si se ajustase esta diferencia de actividad física e entre unos y otros la diferencia sería menor.

GASTO CALÓRICO DURANTE EL DÍA

En la pérdida de grasa sabemos que no solo influye la cantidad de caloría que gastamos, sino también las que consumimos.

En este sentido se ha observado que si realizamos un entrenamiento en frío aumenta nuestro deseo por consumir calorías, ya que actúa posiblemente sobre la leptina.

Mientras que si entrenamos en ambientes cálidos  aumenta la actuación de hormonas anorexigénicas, las cuáles reducen nuestro apetito.

Por todo esto la pregunta real que debemos hacernos no es si la exposición al frío aumenta la cantidad de calorías gastadas, sino si este gasto es superior a la ingesta realizada, por lo que se necesitan más estudios sobre el tema.

Conclusión

Tras ver los diferentes estudios que se han realizado, podemos concluir que si nos exponemos al frío durante horas puede ser una buena estrategia para incrementar el gasto calórico de la persona, sin embargo, no hay que llegar a los niveles de producir a nuestro cuerpo el famoso “tiriteo” si no exponerlo a una temperatura superior a éste.

Sin embargo, ésta precaución solo se deberá llevar a cabo las primeras semanas, ya que nuestro cuerpo se va adaptando a la exposición al frío y por lo tanto aumenta nuestro umbral de tolerancia a la temperatura.

Hay que tener en cuenta, de que, si hablamos de exponer a frío a deportistas con un porcentaje graso muy bajo, los beneficios se reducirán drásticamente, ya que el tejido adiposo marrón reduce  su actividad en un contexto con baja disponibilidad energética, reduciendo así la cantidad de calorías gastadas durante el día.

Bibliografía

 Yoneshiro T, Aita S, Matsushita M, Okamatsu-Ogura Y, Kameya T, Kawai Y, Miyagawa M, Tsujisaki M, Saito M. Age-related de- crease in cold-activated brown adipose tissue and accumula- tion of body fat in healthy humans. Obesity (Silver Spring) 2011;19:1755-60.
Vallerand AL, Jacobs I. Rates of energy substrates utilization during human cold exposure. Eur J Appl Physiol Occup Physiol. 1989;58(8):873-8.
Yoneshiro, T. et al. (2013) Recruited brown adipose tissue as an antiobesity agent in humans. J. Clin. Invest. 123, 3404–3408
Yoneshiro T, et al. Age-related decrease in coldactivated brown adipose tissue and accumulation of body fat in healthy
Ocobock C. Human energy expenditure, allocation, and interactions in natural temperate, hot, and cold environments. Am J Phys Anthropol. 2016 Dec;161(4):667-675. doi: 10.1002/ajpa.23071. Epub 2016 Aug 25.

Join the discussion 2 Comments

Leave a Reply